Aseguran que la vacuna contra el coronavirus no estará «antes de principios de 2021»

El científico norteamericano Daniel Kuritzkes, jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Brigham and Women’s de Boston, aseguró hoy a Télam que “lo más temprano que puede estar lista una vacuna para el coronavirus es principio de 2021”, y destacó al remdesivir y la dexametasona como las drogas con mayor potencial para el tratamiento de Covid-19.

Kuritzkes es uno de los expositores centrales de VI Simposio Latinoamericano «Latina Forum en VIH 2020» organizado por la Fundación Huésped, un evento de actualización médica que se realiza cada año (en esta ocasión virtual) y es uno de los pre encuentros oficiales de la Conferencia Internacional sobre el Sida (AIDS 2020).

Además de la exposición de Kuritzkes sobre los avances científicos en relación a coronavirus, en las jornadas -que comenzaron ayer y se extienden hasta el 3 de julio- los especialistas debatirán sobre VIH y nuevas estrategias de prevención, la situación de las personas que viven con VIH frente a la Covid-19, entre otros temas.

Tras participar de varios estudios clínicos de tratamientos para el SARS-Cov-2 el Hospital Brigham and Women’s se prepara para formar parte de la fase 3 de prueba de la vacuna de Moderna/NIAID (que incluirá 30 mil pacientes), y también colaborará en un estudio de la vacuna de la Universidad de Oxford/AstraZeneca, dos de las principales candidatas.

Desde su consultorio en Boston, el médico especialista en Biofísica Molecular y Bioquímica, dialogó con Télam sobre los actuales tratamientos, vacunas y también sobre las causas de las pandemias originadas por virus que provienen de animales y causan enfermedades en humanos (zoonóticas).

Télam (T): A seis meses de descubierto el virus ¿cuáles son los avances en tratamientos y vacunas?

Daniel Kuritzkes (D.K): Se han hecho muchísimos avances. Hay dos tratamientos que hemos comprobado que funcionan para la Covid-19 y varias vacunas que ya se encuentran en etapa de ensayos clínicos con personas.

Los tratamientos son el remdesivir, que demostró que acorta en un tercio el tiempo de internación de los pacientes; y la dexametasona, un viejo corticoide que demostró mejorar la sobrevida en personas gravemente enfermas.

Hay otros tratamientos que están en estudio, pero todavía no tenemos los resultados de esos ensayos clínicos. Y hay varios estudios que coinciden en que la hidroxicloroquina no ha demostrado beneficios para pacientes.

T: Hay mucha expectativa con el uso de plasma de personas recuperas como tratamiento…

D.K: En el mundo hay mucho interés en el uso de plasma de convalecientes y hay algunos resultados preliminares que sugieren que podría tener efectos beneficiosos.

El problema de este plasma es que hay una enorme variedad en la titulación (niveles) de anticuerpos; por supuesto que se podría hacer análisis y seleccionar plasmas que tienen titulación alta, pero se necesitaría, en ese caso, un donante por cada paciente, y esto es muy poco eficiente.

T: En Argentina se ha desarrollado un suero hiperinmune a partir de caballos, ¿qué otros tratamiento de este tipo existen?

D.K: Hay otros dos abordajes que parecen muy prometedores: uno sería el de inyectar a caballos u otros animales para que produzcan anticuerpos, y utilizar este suero como tratamiento mejorado en laboratorios.

El otro es analizar la sangre de pacientes convalecientes, ver cuáles son las células que tienen más poder neutralizante del virus (que le impiden ingresar a las células sanas e infectar), aislarlas y producir esas células en laboratorios, lo que permitiría tener una fábrica ilimitada de anticuerpos con alta titulación.

T: Hay diferentes especulaciones sobre cuándo estará lista la vacuna, ¿cuál es su opinión?

D.K: La fecha más temprana en la que puede estar lista una vacuna es principio de 2021.

T: Algunas compañías comenzaron a producir antes de terminar las pruebas…¿es inédita esta acción?

D.K: Sí, es algo sumamente novedoso. Algunas empresas con gran respaldo financiero de los gobiernos de Estados Unidos, Inglaterra, y en algunos casos de Francia, empezaron a fabricar vacunas esperando que el resultado de sus estudios clínicos sea positivos.

Si las pruebas salen mal, no sé qué harán con esas dosis; si salen bien van a poder empezar a vacunar inmediatamente finalizado el estudio en lugar de empezar a producir recién en ese momento.

T: Hace dos días fue noticia que identificaron un virus en porcinos con potencial para infectar a personas, ¿Qué posibilidades hay que se desate otra pandemia por una enfermedad zoonótica?

D.K: En los últimos 40 años todas las epidemias producidas por nuevos virus fueron enfermedades zoonóticas como la gripe porcina o los SARS anteriores.

Creo que el cambio climático, la industrialización, la deforestación, la producción intensiva de alimentos hacen que sea muy probable que aparezcan otras enfermedades que ataquen a los seres humanos.

T: La ciencia y los gobiernos están respondiendo con el desarrollo de tratamientos y vacunas, pero…¿se está trabajando sobre las causas que llevan a estas pandemias?

D.K: Se necesita un gran cambio, claramente no estamos haciendo lo suficiente. Tendremos que prestar mucha atención a todos los procesos de reproducción y cría animal para consumo humano para minimizar los riesgos de que surjan nuevas infecciones en los animales, y que pasen a las personas.

T: ¿Qué enseñanzas nos deja esta pandemia?

D.K: Muchas. En primer lugar la importancia de compartir la información entre países de manera que cuando empieza una epidemia en un país, todo el resto sea informado y pueda tomar medidas para prepararse.

Segundo, es muy importante tener un sólido y robusto sistema de salud pública en todas las áreas, tanto en los equipos de protección personal como en equipos médicos como los respiradores.

Y, por último, algo que ya sabían en los países de origen asiáticos pero no occidente: la gran utilidad de los barbijos para controlar la diseminación de los virus respiratorios.

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